Los RAEE son productos muy complejos que generalmente incluyen numerosas partes y componentes fabricados en materiales muy diversos y de diferente naturaleza, en una proporción que dependerá del tipo de aparato en cuestión.

Estos componentes son, básicamente:

  • Metales, férreos y no férreos.
  • Polímeros, vidrios y otros materiales.
  • Sustancias peligrosas, como cadmio, mercurio, plomo, arsénico, fósforo, aceites y gases que agotan la capa de ozono o que contribuyen al calentamiento global, de ahí la importancia de que estos residuos sean correctamente tratados.
  • Metales, tierras raras y otros materiales que constituyen un valioso recurso que no puede perderse y debe ser recuperado en la última etapa de la vida del aparato a través de su reciclado o valorización conservándolos para futuras generaciones.