Los restos vegetales y la poda que se generan en los trabajos de jardinería y mantenimiento de plantas y vegetación, así como la limpieza de los espacios abiertos, en cementerios están clasificados dentro del Listado Europeo de Residuos (LER), como residuos municipales (20 02 01).

Dada la naturaleza de los mismos, deberán ser recogidos selectivamente para su adecuado tratamiento junto con el resto de la fracción orgánica municipal.

Entre los residuos generados en los cementerios municipales se encuentran:

  • Restos de ataúdes.
  • Restos de poda, jardinería y limpieza de los espacios.
  • Restos humanos, cuya gestión queda regulada, en Andalucía, por el Decreto 95/2001, por el que se aprueba el Reglamento de Policía Sanitaria Mortuoria, así como el Decreto 238/2007, que lo modifica. Se incluyen en esta clase de residuos órganos enteros, huesos y restos óseos, así como restos anatómicos que comprendan huesos o parte de hueso.

Este tipo de residuos y su específica gestión debe de estar contenida en la Ordenanza municipal de gestión de residuos. Así por ejemplo, en el caso de enseres voluminosos puede existir una recogida periódica en vía pública, o incluso una recogida concertada en domicilio. No obstante, para la mayoría de residuos que no deben depositarse en los contenedores específicos de recogida para las diferentes fracciones de recogida selectiva o indiferenciada, se suele requerir a los usuarios que utilicen el punto limpio (en caso que exista).

De acuerdo a lo establecido en la Ley 22/2011, de residuos, así como el Decreto 73/2012, por el que se aprueba el Reglamento de Residuos de Andalucía, al tratarse de residuos domésticos, los municipios deberán garantizar al ciudadano un sistema de gestión para éstos.

Las características de la prestación del servicio deberán estar recogidas en las Ordenanzas Municipales.

Existen residuos domésticos que, por sus características, requieren una gestión específica. Entre ellos se encuentran:

  • Colas y adhesivos.
  • Pinturas, barnices y disolventes.
  • Insecticidas.
  • Animales domésticos muertos.
  • Aceites minerales de origen doméstico.
  • Aditivos y otros fluidos de automoción.
  • Fármacos. Residuos eléctricos y electrónicos.
  • Productos de limpieza viaria.
  • Pilas, baterías y acumuladores fuera de uso.
  • Tubos fluorescentes y bombillas.
  • Aceites de cocina usados.
  • Restos de poda y jardinería.
  • Enseres voluminosos.
  • Escombros y restos de obras menores.