Existen residuos domésticos que, por sus características, requieren una gestión específica. Entre ellos se encuentran:

  • Colas y adhesivos.
  • Pinturas, barnices y disolventes.
  • Insecticidas.
  • Animales domésticos muertos.
  • Aceites minerales de origen doméstico.
  • Aditivos y otros fluidos de automoción.
  • Fármacos. Residuos eléctricos y electrónicos.
  • Productos de limpieza viaria.
  • Pilas, baterías y acumuladores fuera de uso.
  • Tubos fluorescentes y bombillas.
  • Aceites de cocina usados.
  • Restos de poda y jardinería.
  • Enseres voluminosos.
  • Escombros y restos de obras menores.